Nutrición y ejercicio de fuerza, claves para prevenir la osteoporosis

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El ejercicio mejora la masa muscular, el equilibrio y la coordinación, por lo que reduce el riesgo de caídas y fracturas».- Raquel Blasco Redondo, doctora especialista en Medicina Interna

La Osteoporosis es un importante problema de salud pública. Afecta a más de 500 millones de personas de 50 o más años en el mundo y es una de las principales causas de ingreso hospitalario en los países occidentales debido a sus consecuencias más graves: las fracturas óseas. Cada año se producen más de 37 millones de fracturas osteoporóticas, con especial incidencia en cadera y vértebras.

Ante este reto sanitario, especialistas reunidos en la XVIII Reunión de Osteoporosis y Metabolismo Mineral de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) subrayan  la importancia de ejercicios de fuerza y aeróbicos, junto con una alimentación equilibrada, como las principales medidas de prevención de la pérdida de densidad mineral ósea y el deterioro del tejido óseo.

Ejercicio, el mejor aliado para nuestros huesos

El entrenamiento de fuerza y las actividades aeróbicas de impacto estimulan la formación de hueso al activar a los osteoblastos.

“El ejercicio mejora la masa muscular, el equilibrio y la coordinación, por lo que reduce el riesgo de caídas y fracturas”, explica la doctora Raquel Blasco Redondo, especialista en Medicina Interna.

El entrenamiento está especialmente indicado en personas con osteopenia u osteoporosis, ya que contribuye a aumentar la densidad mineral ósea (DMO) y la calidad del hueso. “La mejora funcional es, por tanto, un objetivo terapéutico con base fisiológica sólida y efectos clínicamente relevantes”, señala la Dra. Blasco Redondo.

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La evidencia científica respalda que las cargas mecánicas repetidas inducidas por el ejercicio, especialmente con el entrenamiento de fuerza y el impacto osteogénico (aeróbico con impacto), estimulan la formación ósea a través de la activación de osteoblastos y la modulación positiva del remodelado óseo. 

¿Quién padece osteoporosis en España?

En España, aproximadamente 3 millones de personas tienen osteoporosis, de las cuales el 79-80% son mujeres y el 20-21% son hombres y afecta de manera desigual según la edad y el sexo.

 El perfil más habitual es el de mujeres mayores de 65 años, especialmente en la etapa postmenopáusica, cuando la disminución de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea. Sin embargo, la enfermedad también se manifiesta en varones, sobre todo a partir de los 70 años.

Las cifras reflejan la magnitud del problema: alrededor del 22,5 % de las mujeres y del 6,8 % de los hombres de 50 o más años conviven con esta patología, muchas veces sin diagnóstico hasta que aparece la primera fractura. Las más frecuentes son las vertebrales y las de cadera, que pueden producirse tras caídas leves, un esfuerzo cotidiano como levantar peso o incluso un acceso de tos.

La osteoporosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que progresa sin síntomas evidentes hasta que se produce una fractura. Además, suele coexistir con otras patologías crónicas, lo que dificulta su tratamiento integral. 

De ahí la insistencia de los y las especialistas en la prevención como estrategia de salud pública: más ejercicio, mejor nutrición y controles médicos regulares.

Aunque afecta principalmente a las personas de edades más avanzadas, no es exclusiva de la vejez: hasta un 20 % de las fracturas por fragilidad se registran en personas en edad laboral, lo que subraya la necesidad de prevención y detección precoz en toda la población de riesgo.

Nutrición y salud ósea

Junto a la actividad física, la educación nutricional resulta esencial en las estrategias de salud pública. 

“Fomentar hábitos alimentarios saludables y concienciar a la población sobre la relación entre nutrición y salud ósea es clave para reducir la incidencia de la osteoporosis y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen”, apunta la doctora Teresa Oliván Usieto.

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En este sentido, se destaca la importancia de asegurar la ingesta diaria de calcio —entre 1.000 y 1.200 miligramos— a través de lácteos, verduras de hoja verde y pescados.

Asimismo, la vitamina D resulta imprescindible para favorecer la absorción intestinal de este mineral, por lo que se recomienda una exposición solar adecuada y, en algunos casos, suplementación.

Además, una dieta variada que incorpore proteínas de calidad, ácidos grasos omega-3 y antioxidantes favorece la salud ósea. Investigaciones recientes sugieren que las frutas y verduras ricas en compuestos bioactivos también ejercen un efecto positivo en la densidad mineral ósea, añade Oliván Usieto.

By Redacción Ágora en Red

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