La educación no puede ser rehén de la guerra. Defenderla es proteger el futuro de generaciones enteras”
La UNESCO ha advertido de un drástico incremento de los ataques contra escuelas durante 2024, coincidiendo con el Día Internacional para Proteger la Educación de los Ataques. Según la organización, se registraron 1.265 agresiones a centros educativos, lo que supone un 44 % más que el año anterior, en un contexto en el que 85 millones de niños y niñas viven en crisis sin acceso a la escuela.
El último informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre Niños y Conflictos Armados cifra en 41.370 las violaciones graves de derechos de la infancia ocurridas en zonas de conflicto el pasado año, la cifra más alta de las últimas tres décadas.
Escuelas en primera línea de los conflictos
Los centros educativos, protegidos por el derecho internacional humanitario, se han convertido en objetivo directo en países como Ucrania, Gaza, Birmania, Haití y Afganistán. Donde además, se ha constatado el uso militar de escuelas, una práctica prohibida que pone en riesgo la vida de miles de estudiantes y docentes.
“Las escuelas deberían ser siempre lugares seguros, y su protección es un deber internacional que no admite excepciones”, ha recordado la organización en un comunicado.
Respuesta de la UNESCO
Ante esta situación, la UNESCO ha intensificado su trabajo en 31 países afectados por crisis, donde ofrece apoyo educativo, material y psicosocial a decenas de miles de estudiantes y profesores.
En lugares como Afganistán, Gaza, Sudán, Siria y Ucrania ha puesto en marcha proyectos para garantizar la continuidad del aprendizaje y reforzar la resiliencia de los sistemas educativos.
Asimismo, la organización también elabora un plan de acción global que servirá como hoja de ruta para que los Estados miembros amplíen el acceso a formas alternativas de aprendizaje en contextos de emergencia.
Llamamiento a la comunidad internacional
La UNESCO ha instado a todas las partes implicadas en conflictos a respetar de manera estricta la Resolución 2601 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (2021) y la Declaración de Escuelas Seguras, aprobada hace una década, que obliga a garantizar la protección de la educación en cualquier circunstancia.
“La educación no puede ser rehén de la guerra. Defenderla es proteger el futuro de generaciones enteras”, subraya el comunicado.

