Cantabria constituye su primer Consejo de las Personas Mayores

Reunión del Consejo de las Personas Mayores de Cantabria presidida por la consejera de Inclusión Social.La consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Begoña Gómez del Río, preside el primer Consejo de Personas Mayores de Cantabria. Imagen Patricia Pereda - Fuente: Gobierno de Cantabria

Consejo de las Personas Mayores en Cantabria

Cantabria ha constituido este martes su primer Consejo de las Personas Mayores, un órgano de representación y participación que permitirá a este grupo de población influir directamente en las políticas públicas que les afectan.

El nuevo espacio nace con el compromiso de garantizar los derechos, la autonomía y la dignidad de las personas mayores en Cantabria y  de la elaboración del primer Plan Estratégico autonómico en esta materia.

El acto de constitución del Consejo ha sido presidido por Begoña Gómez del Río, consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad del Gobierno de Cantabria, quién ha subrayado que las personas mayores de Cantabria “por fin tienen voz propia, representación directa y un espacio real donde decidir”.

«Hoy asumimos el compromiso de trabajar con y para las personas mayores», ha asegurado Gómez del Río, «desde el diálogo, la cercanía y el respeto profundo». «Queremos que envejecer en Cantabria sea un derecho, que los mayores sigan siendo parte activa de la vida de esta Comunidad, y que cada persona mayor viva su vejez con autonomía, con alegría, con seguridad y con dignidad».

Gómez del Río ha indicado que la creación de este Consejo da respuesta a una demanda social del movimiento asociativo de las personas mayores e incorpora a Cantabria a la práctica totalidad de comunidad autónomas que ya cuentan con una vía de participación a través de órganos similares.

«Con la creación de este Consejo», ha comentado, «se pretende establecer una vía de coordinación y asesoramiento a la Administración Pública, de manera que las políticas y decisiones reflejen de forma más exacta y participativa sus necesidades reales y permitan un abordaje multidisciplinar y una interlocución de las diferentes Consejerías entre sí y con este grupo de población».

En este sentido, la consejera ha reivindicado la oportunidad para crear este órgano que ha puesto de manifiesto las políticas desarrolladas a través de la Dirección General de Dependencia, Atención Sociosanitaria y Soledad no Deseada.

El nuevo Consejo tiene entre sus principales funciones fomentar la calidad de vida de las personas mayores, promover hábitos saludables, impulsar el envejecimiento activo y facilitar competencias digitales. También formulará estrategias frente a la soledad no deseada, con especial atención al medio rural, y fomentará relaciones intergeneracionales.

La consejera insistió en que “envejecer en Cantabria debe ser un derecho: vivir la vejez con autonomía, seguridad, alegría y dignidad”.

¿Quién forma el Consejo de las Personas Mayores en Cantabria?

El Consejo de las Personas Mayores de Cantabria está integrado por representantes del movimiento asociativo de las personas mayores, entidades sociales y organizaciones empresariales vinculadas al cuidado y la atención de este grupo de población. Tras el proceso de selección, las vocalías se distribuyen del siguiente modo:

En el ámbito asociativo, forman parte UNATE, La Universidad Permanente de Cantabria, con Francisco José Gómez Nadal como vocal titular y Mónica Ramos Toro como suplente; la Asociación de Mayores Eulalio Ferrer, representada por Francisco Otero Cossío y Tomás Ortiz Ruiz; la Asociación de la Tercera Edad La Velilla de Valderredible, con Ricardo Alonso San Pedro y Emilio Lantarón Peña; y la Asociación de Jubilados del Valle de Ruesga, representada por Eduardo Pardo Ochoa y María José Paz Gómez.

En cuanto a las entidades sin ánimo de lucro, se incorporan la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Cantabria (AFAC), con Leire Bonachea Parra y Mónica Pérez Pardo, y la Fundación Hospitalarias Cantabria, representada por Carlos Víctor Pajares García e Ismael García Mendes.

Por parte del sector empresarial, participa la compañía Gerontes Asistencial S. L., con Maura Isabel Payno San José como vocal titular y Ricardo Beitia Torralva como suplente.

Diagnóstico de situación

La soledad no deseada afecta a una de cada tres personas mayores, con mayor incidencia en mujeres

Begoña Gómez del Río ha resaltado la elaboración del primer Plan Estratégico de las Personas Mayores en Cantabria, cuyo texto definitivo  podría estar finalizado para enero de 2026, no solo abordará la necesidades de atención sanitaria o dependencia, sino también garantizar la autonomía, la participación social, el acceso a recursos, la protección frente al edadismo y la equidad interterritorial respecto de las personas mayores de la región.

Como paso previo a este Plan Estratégico, Gómez del Río, ha presentado el diagnóstico de la situación de las personas mayores de Cantabria, «un trabajo serio, riguroso y valiente, que pone cifras y palabras a realidades que no podemos ignorar».

Este diagnóstico refleja que el envejecimiento no afecta por igual a mujeres y hombres

Las mujeres presentan mayores niveles de actividad social, autonomía y participación en iniciativas comunitarias, pero también sufren más vulnerabilidades económicas, situaciones de soledad y cargas históricas derivadas de los cuidados. También se distinguen desigualdades estructurales que se prolongan en la vejez, como la brecha de pensiones, feminización de la soledad y la sobrecarga de cuidados informales.

La soledad no deseada afecta a uno de cada tres personas mayores en Cantabria, siendo este sentimiento más acusado en mujeres que en hombres. 

Por otro parte, el diagnóstico refleja que el 20,6% de las personas mayores en Cantabria viven en municipios de menos de 5.000 habitantes. Municipios dónde en muchas ocasiones, la falta de transporte, servicios sanitarios, dispositivos sociales y actividades genera un envejecimiento menos saludable.

Asimismo, la digitalización de los servicios públicos, el ocio, la socialización, la comunicación interpersonal y la vida cotidiana ha incrementado la desigualdad de acceso entre distintos sectores de la población, entre ellas, las personas mayores.

El diagnóstico describe además, un rechazo creciente a la institucionalización residencial, con una clara preferencia para mantener la vida en el hogar propio y en el entorno comunitario durante el mayor tiempo posible. Y refleja el deseo de las personas mayores a seguir aprendiendo y participando, y que no se resignan a una versión pasiva del envejecimiento.

Otro elemento que aparece reflejado en el diagnóstico es la presencia de actitudes edadistas  en el ámbito de la salud, la administración pública y los servicios sociales.

Uno de los mensajes que ha emergido en este diagnóstico ha sido que una estrategia autonómica para las personas mayores no puede diseñarse sin contar con ellas. Por este motivo, la consejera de Inclusión Social ha señalado que «no hay estrategia posible sin participación real, y este Consejo será el corazón de esta participación».

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